Quisiera sólo por un día no sentir, no pensar. Estúpido reproductor de música, me impides que esto sea así, así como la forma que quiero. Me cargan estas fechas, me apesta la forma en la que los días se pasan volando. Más encima este yeso me molesta, me lo quiero arrancar, y dejar sus pedazos en cualquier lugar pero fuera de mi vista. Abrázame en silencio, no me dejes decir nada, sólo abrázame en silencio. Siempre habrá un tal vez, siempre habrá un después. Estúpidas boberias, aléjense de mi. Pon tres dedos de frente, detén esto, eres la única que puede hacerlo, lo digo en serio. Anoche te soñé, yo ya no sé que hacer. Tal vez no quise ver. Juegos al azar, no los dejes escapar, no pierdas la jugada, abren caminos o bien los cierran, no obstante no te quedes con las ganas de arriesgarte, tírate al agua. Siente la necesidad de cometer errores, sin pensar en consecuencias, ni en lo que quizás jamás ocurra. Cada vez que vuelvo a soñar, cada mañana desde mi ventana yo quiero gritarte que me faltas. Dónde están los fragmentos, los perdí entre las maletas, necesito encontrar algo. Una noche toqué tu puerta, no escuchaste, sin embargo la puerta estaba entre abierta. No escuchaste los golpecitos que suelo dar en las puertas porque te encontrabas tumbada en tu cama, llevabas una sonrisa en la cara de esas que sacan alguno que otro suspiro. Me alegró verte, hace semanas que no lo hacía, fue un gusto encontrarme con usted bella señorita, tal vez no me escuches, o bien quizás sí lo hagas inconscientemente, quisiera decirte que me gustó el viaje, saqué muchas fotografías que enmarcaré en mi pequeño diario rosa. Crecí y aprendí un poquito más, gracias por estar ahí, muchas veces viste como el riachuelo corría por mis mejillas, me abrazaste fuerte y me diste uno de esos besitos que sólo se dan en la frente para descansar, tocabas mi porción frontal, esa que se encuentra entre las cejas con movimientos suaves, sutiles y tiernos que me hacían tumbar de inmediato. Estoy feliz porque lo viví, compartí, escribí un pedacito de historia, sólo que terminó el guión que estaba escribiendo por cosas del tiempo. Yo creo que jamás encontraré ese tipo de abrazos tan dulces y acogedores, es que en ese instante se paraliza el segundero, no hay más y todo marcha bien porque eres tú quien da el toque a cada estación.