A flor de piel.-

Yo no sé como sacar esto de aquí, de ahí, de todo. Aún creo verme leyendo cada una de esas líneas, las reiteradas veces que lo volví a hacer, el río que recorría mis mejillas una y otra vez cuando lo volvía a releer. Esa mañana/tarde fue la última vez que lo tuve en mis manos, arranqué hoja por hoja cargada de ilusión impresa, las rompí en pedacitos, en los mismo pedacitos en los que sentía como se destrozaba por dentro. Cuando llegue a la última página me encontré con una afirmación que me quebró, ya era tarde para retroceder el tiempo, la cama estaba recubierta de trozos de papel, miré mis manos y me pregunté lo que había conseguido con esto, la respuesta apareció en fracción de segundos, en voz alta me grité y me dije ¡Daniela, no conseguiste nada! porque los fragmentos no estaban ahí, ya que estos seguían en el mismo lugar, con la misma intensidad que el/los día (s) en donde se enmarcaron; así mismo, seguían a flor de piel.-