Poco a poco me has ido ganando, y con el tiempo me he dado cuenta que tienes ese no sé qué, que hace que saque lo mejor y a la vez lo peor de mí. En la mañana iba en el metro, sentada mirando por la ventana y de pronto pasaron por mi mente todos los pequeños recuerdos y momentos que hemos pasado. Recordé la primera vez que te vi fuera del ascensor del piso 8, las veces que nos juntamos entre bloques en la cafetería del piso 2, las tardes/noches que nos quedábamos conversando por el chat, los mensajes de cada mañana entre los bloques de clases, la vez que nos sentamos en el pasto del forestal. Las discusiones torpes, las reconciliaciones, el cariño, el odio, las ganas de detener el tiempo. Que ganas de detener el tiempo en ese preciso instante, en el perfecto abrazo del día que me viniste a buscar. Realmente no sé que haces conmigo, de pronto te has convertido en lo más bonito que he encontrado este año. Me llenas de una manera especial. Te quiero tanto, te pienso, y por qué no decirlo también te sueño. Quizás no fue el mejor, pero el dulce sabor aún sigue impreso en mis labios.-