Me había restringido bastante el hecho de escribirte. Yo no sé si en algún instante te des el tiempo para indagar por estos lados, a veces no sé si te importe mucho. Me he prohibido pensar, sin embargo en ocasiones se me sale de las manos cuando la mayoría de las cosas que hago me recuerdan a ti. A veces siento que peco de estúpida por pegarme este tipo de impulsos. Me había negado el paso a buscarte, a pesar de que varias veces se me escapaban las manos para escribir un mensaje entre líneas, creo que lo hice y no sé si te diste cuenta porque en verdad no sé si vienes por aquí. Yo no sé si esto esta bien o mal, lo único que se muy bien es que no me gusta la idea de verte lejos. He pensado mucho en la manera especial que tienes de llenar la vida, en la alegría que brindas sin darte cuenta y en lo sorprendentes que pueden llegar a ser tus acciones. Suelo extrañarte a menudo para no decir que es a diario. A veces pienso cosas tontas como que me gustaría pasear, sentarnos y conversar un poco sobre como va transcurriendo nuestra vida. Es un poco, y quizás mucho más el sentimiento que te tengo, yo no lo niego y soy sincera en decir que te quiero más que mucho. Quisiera realmente saberte bien pero de verdad, no por las ganas de decir que si lo estás. Sabes que estoy aquí aunque no lo notes.