Me lo he preguntado, no en una sino que en varias ocasiones cómo y por qué esto sigue siendo así, en cómo la perfección se convierte en esto, algo vacío y a veces sin sentido. De pronto me confundo, quizás nadie me pellizco los brazos, ni me dieron un chapuzón con agua helada día por medio, o tal vez por semanas. A veces pienso que tuve lo más soñado entre mis dedos, el sueño de cada niña cuando recuerda los cuentos de princesas con los que creció. Cerré los ojos una noche, los cerré con polvos de ilusión, deseé con tantas ganas que resultará, que fuera cierto, que no sea un sueño crucé los dedos y al despertar te vi con ese semblante característico, con ese brillo singular que envuelve a cualquiera con solo una mirada. Sentí como delicadamente tomaste de mis manos, lo cálido que resultó sentir como las envolvías en las tuyas, demostrándome un lenguaje corporal que me decía que esto no iba a ser fácil, sin embargo podíamos hacer que fuera así. Yo creo haberte soñado muchas veces antes de conocerte, así como un anhelo, un deseo; cuando llegaste no sé, aún me lo pregunto no sé si fuiste mi anhelo o bien fuiste lo real transcrito en mis sueños.-